27 ago. 2012

Récords

Siempre demostré cierta reticencia a publicar sobre ésta nueva etapa de mi vida. Nunca me puse a pensar si se debía a algún tipo de miedo que desconocía, si era porque no quería quemar el asunto o evitar la envidia de los ajenos. Lo cierto es que no lo hice y punto.
En este último tiempo se sucedieron momentos que me llevaron a cuestionar esa idea inicial de jugar al silencio y es por esa lucha interna que estoy acá. 

Llegué a sentir que todo estaba perdido, que nunca iba a tener suficiente suerte o que no iba a hacer las cosas como se debían para tener lo que yo deseaba. Cuestioné también mis modos; sé y siempre supe que no soy del tipo amigable o llevable, cosa que siempre me trajo problemas. Intenté, incluso, y como manotazo de ahogado ir en contra de esa naturaleza propia y mejorar lo que tuviera que mejorar para superar las problematicas que iban asomando con el correr del tiempo. Por suerte pude.
No pasaron muchos días desde mi nueva marca, aunque yo siento que pasó una eternidad. Ese año y meses que parecía imposible de superar fué superado gracias al esfuerzo en conjunto de los dos. Ahora puedo mirarla a los ojos y decirle miles de cosas; porque un gran porcentaje de esto se lo debo a ella, claro está. Su naturaleza benevolente, dulce e inocente fueron todo lo que necesité para empujar y derribar las barreras que impedían disfrutar. Y puedo asegurar que ahora disfruto. Disfruto de salidas, de paseos a destinos nunca pactados, disfruto de la sorpresa de compartir un nuevo día junto a ella, disfruto de cada uno de los arrumacos que nos regalamos... hasta disfruto las peleas -mirá lo que te digo!-.
Es algo que me debía, que se debía y que nos debíamos.
En este tiempo supimos compartir todo juntos: desde una noche durmiendo juntos hasta unas vacaciones siendo "ella y yo". Casi como si fuera una relación de añares nos fuimos haciendo el uno parte del otro hasta convertirnos en uno solo. Hoy no hablo ni de ella ni de "yo", hablo de "nosotros".
Y es que como conjunto logramos superar nuestros dramas y nuestros miedos, supimos estar ahí con la palabra justa y con el abrazo justo para hacer sentir al otro que no todo estaba perdido -por muy cliché que suene, es así- en fín, levantamos cabeza siempre los dos.
Asique acá me encuentro, disfrutando de haber roto mi marca personal y anhelando que esto que se llama "Nosotros" no vea nunca el final. Queda en el debe una vida juntos, eso es lo que decimos. Lo que nunca notamos es que hace un récord entero que tenemos esa vida juntos.






Hay quienes desconfían,
Hay quienes no creen,
Hay quienes no quieren.
Yo elegí confiar,
Yo elegí creer,
Yo elegi querer.
Hoy me dedico a disfrutar,
De su compañía,
Y de su amor.


Mar.

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