30 nov. 2010

Duele...

Y mucho. Me refiero a las actitudes de esa clase de personas de las cuales nunca esperás que te fallen y que lo terminan haciendo.
Es que desde hace ya un tiempito me viene pasando mas o menos lo mismo: gente a la cual uno le dió todo desde lo más profundo del corazón, termina demostrando que, en el fondo, no era merecedora ni de la mitad del esfuerzo dado.
Sin poner un nombre -y estoy lejos de querer ponerle nombre- lo que quiero acentuar o lo que quiero mencionar es la actitud. En mi caso personal, me tocó ser a mi el participe principal de toda esta historieta, pero la actitud en sí me revuelve ya sea que le suceda a un amigo, un conocido, un hermano o cualquier otra persona. Repito, lo que me molesta es la actitud, el desagradecimiento de la gente. Más aún cuando ese desagradecimiento proviene de la nada.
Hoy fué un día raro: me enojé muchisimo, porque la situación que pasé y los planteos estúpidos que escuché, sumados a alguna que otra amenaza, venían de la mano de alguien que consideraba amigo y que nunca intentó aclarar las cosas, de hecho, se sumó a la supuesta molestia por un motivo que no entendí y que a estas horas tampoco entiendo -ni yo, ni nadie a mi alrededor-.
Gracias a dios no soy el único que padeció de las actitudes bajas de estos personajes que andan revoloteando por ahí. Tanto en mi caso como en los otros, la respuesta es similar: "ojalá que le vaya bien".
Y al final yo también termino adhiriendo a esa idea. A ella, a él y a algún otro no les deseo el mal. Todo lo contrario, "ojalá que les vaya bien"...






Mar

1 comentario:

Belén Syko dijo...

Hay veces que extraño hablar con vos como lo hacía antes, otras que detesto la manera de tratarnos que tenemos ahora, otras veces decido simplemente no hablarte por miedo a que pienses "qué querés ahora, mogólica?", y las restantes, simplemente porque pienso que me volviste a hablar simplemente "porque sí", no para sentarnos en algún lado, hablar de la vida, y congelar en un lienzo digital...simples momentos.